martes, 14 de agosto de 2012

VI Historia de la Ciudadanía Democrática

Capítulo  VI

La Mente/Alma escribe, comienza la Historia

"La aspiración democrática no es una simple fase 
reciente de la historia humana: es la historia humana". 
Cicerón (106-43 aC)

Este capítulo o post buscará la Historia pública donde la entidad colectiva a contemplar sea el círculo humano junto a su mayor proceso de auto identificación: la ciudadanía democrática, cada vez más curiosa y mejorada. El capítulo anterior sobre la Prehistoria y sus millones de años ha cumplido parte del trayecto, el más largo en tiempo pero el más pobre en conceptos, donde más que individuos democráticos encontramos la raíz del libre albedrío comenzando a razonar. Ahora, sin embargo, nos adentramos en un corto periodo de tiempo evolutivo, sólo cinco mil años (igual que duró el Neolítico), pero esta vez llamado Historia. Donde con la creación y utilización de la Escritura, la aceleración evolutiva de la mente/alma humana ha sido y es tremenda en comparación con otros tiempos calientes (o interglaciares). Del gobierno de la religión al gobierno de la ciencia, una lenta transición no carente de éticas contradictorias y políticas enfrentadas

En la Evolución nos hicimos humanos y obtuvimos mentes/almas racionales capaces de independencia en muchas decisiones o elecciones, elegimos continuar e ir anotando todo lo vivido, para tenerlo bien presente, fundamento de la Historia.


Con la mente/alma homínina, de las colectividades animales dominadas por los instintos naturales, la Evolución también mostró a sociedades anímicas dirigidas por raciocinios de acentuados credos religiosos. La primeras mentes memorizaron historias de todos estos credos, mitos o leyendas y a transmitirlas oralmente de una generación a otra. Historias de la Prehistoria que desaparecieron entre las mismas voces que las oyeron o relataron. Quizás por ello decimos de la Historia cuando apareció la escritura, pero llevamos pensando y evolucionando mentalmente durante cientos de miles de años antes.

Aún así el inicio de la Historia (hace unos cinco mil años) presenta factores nuevos que tomaron curso fundamental en la evolución cerebral y/o anímica, por ejemplo la comunicación a-temporal de los pensamientos escritos, sus conceptos, creaciones y acciones tecnológicas. A-temporal porque pensamientos del pasado, al ser escritos, podían ayudar a reflexionar detalladamente sobre el presente o el futuro. En realidad todos los libros o soportes de escritura, bien guardados o archivados, son a-temporales y su información pueden servir a cualquier tiempo, incluso para escribir o re-escribir mejor la Historia. Aunque una generación olvide o no lea, mientras haya libros, la siguiente generación puede recordar leyendo la Historia

Este transcurrir humano que se escribe o puede escribirse afectó y afecta a todo el conjunto de la Tierra. Por ello durante estos últimos milenios, más que asistir al nacimiento y crecimiento de nuestra especie humana, hemos vivido y vivimos toda una revolución natural sin precedentes, una primera aceleración evolutiva de la mente/alma con el Neolítico, donde el humano hijo del agua pasó a ser padre de la ciudad, la Historia. Y la ciudad lo cambió todo con su escritura. Pero el transcurso histórico no se produce de igual manera en todas las zonas y pueblos del planeta. Las innovaciones traídas por la Historia no han terminado de cubrir a todas las comunidades humanas (como ejemplo contundente las revueltas, revoluciones y guerras civiles por la democracia en los pueblos islámicos desde principios de 2011). Recordar que este post no aspira al rigor académico y quedan piezas o datos sueltos, pero trata de orientar a la Historia como servicio al Ciudadano Democrático, extendiendo una invitación continua a motivarlo.


Para tomar perspectiva de la Historia pública y oficial de la Humanidad necesitamos un plano comparativo, tomemos el encuadre Occidental, que divide en cuatro Edades a la Historia:
  • Edad Antigua: 3.826 años (3350aC- 476dC.). Desde primer escrito sumerio hasta la caída del Imperio Romano.
  • Edad Media: 1.016 años (476-1492), hasta la caída de Constantinopla, en 1453, o año del famoso descubrimiento de América por parte de Europa, 1492.
  • Edad Moderna: 297 años (1492-1789) hasta el inicio de la Revolución Francesa.
  • Edad Contemporánea: 220 años (desde 1789 a nuestros días, y sumando).
Nuestro marco a contemplar es el movimiento del universo humano, pero las Edades Media y Moderna (incluso parte de la Contemporánea) sólo se producen en Europa, América y parte de Oceanía. Mientras que Asia, Oriente Próximo y África vivieron movimientos sociales diferentes al “medio” o “moderno” Occidente. La Historia a repasar en el universo humano, sea la cultura que sea, son las evoluciones de las libertades y los derechos de los humanos. Un repaso histórico desde otra perspectiva, la ciudadana (sin importar la nacionalidad en concreto), que busca ser interesante y suficiente para fundamentar la aparición de la ciudadanía humana. Por ello este Capítulo no persigue el rigor científico, aunque sí la seriedad histórica para mostrar la fundamental y correlativa lógica de la ciudadanía y su democracia.



La edad Moderna occidental es tratada extensamente, sobre todo su final, porque es la resurrección de la ciudadanía democrática en la Historia y, por lo tanto, repercute o repercutirá en todos los pueblos humanos. La Democracia es seguida allá donde va, continente por continente. También se relatan algunas represiones históricas y ataques desde los Absolutismos, Despotismo, Fascismos, Totalitarismos o cualquier tipo de poder anti-democrático, sobre todo imperial. En principio algo interesante podemos destacar sobre esta clasificación occidental de las edades históricas: cada vez tienen menos años. Dato que delata una nueva perspectiva tardía de la Historia, nacida de la época Moderna y perfeccionada en la Contemporánea hacia el universalismo y/o humanismo. El investigador o interesado puede descubrir que la Historia ha sido muchas veces “borrada” y vuelta a escribir, no todos los “borrados” pudieron ser rescatados por estas épocas tardías; todavía trabajamos y esperamos rescatar cada vez más y completar mejor nuestro propio tiempo o edades vividas. Así este Capítulo para la Historia de los humanos libres se dividirá en cuatro Títulos:

Título I: Nacimiento del libre albedrío colectivo, la Democracia.
Título II: El Renacimiento de la Democracia, forma Representativa.
Título III: El Sufragio Universal llega a la Humanidad.
Título IV: Conclusión histórica de la Democracia.

El Título I se centra en Atenas Antigua, pero se efectúa un repaso general anterior y posterior, desde Sumeria hasta los ciudadanos romanos. Con la caída de la República de Roma desaparece la Democracia o cae en un sueño de muchos siglos y bastantes pesadillas. Hasta que llegó el año 1776 y la Independencia de los Estados Unidos, Título II. Donde literalmente la ciudadanía democrática resucitó. Renacimiento con un nuevo modelo en la interpretación del voto ciudadano, la Democracia Representativa, que se extendió en los siglos posteriores por medio mundo. Así llegamos a dos evoluciones históricas y fundamentales para la Democracia con el Título III, donde los gobiernos democráticos prohíben la esclavitud y la mujer puede votar, es el sufragio universal. Por fin la Democracia se traduce desde toda la parte adulta del Pueblo, donde ya podemos hablar real y completamente de la Ciudadanía General Democrática. Así llegamos a la Conclusión o Título IV, que resume el caminar lógico e histórico de la Ciudadanía Democrática en tres grandes pasos y hacia un cuarto paso fundamental.

La Historia no ha dejado de rodar desde que nació con la escritura, La lectura de libros de historia es memoria colectiva, y pensamiento presente, así la Historia goza prácticamente de las principales virtudes y padece de los mismos defectos que la memoria individual. Ambas se pueden grabar en la mente a través de las neuronas, también se pueden escribir en Diarios personales o Libros públicos. La pasada vida pública humana existe de dos tipos, la registrada y la no registrada. Esta última es la mayor parte de la Historia acontecida, desconocida, aún habiéndola vivido y construido la Humanidad. Por otro lado la Historia se puede registrar de varias formas, desde la voz, el oído y la memoria hasta las letras sobre la piedra, el papiro, el papel escrito o los soportes informáticos y virtuales. Sólo hay un inconveniente, la mentira o falsa historia también es registrada por estos canales o plataformas. Sea como fuere y “dentro de las leyes de la Naturaleza” (“cis Natura leges”) nació la escritura.

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Capítulo anterior, V, Calles al campo o Neolítico:

Capítulo siguiente, VII, Primeras letras:

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