viernes, 18 de julio de 2014

Agradecimientos sobre el corazón

Quiero agradecer personalmente, utilizando la poca literatura de la que dispongo, a varios centros de salud y a muchas personas que en ellos he conocido y tratado. La literatura, entre otros conceptos, me hace más libre para poder acceder a mis sentimientos y a mi corazón. Y la cosa va de corazón, de sus dos vías, la coronaria y la sentimental. Unos corazones latiendo al lado de otros, donde unos pocos cuidan o sanan a muchos otros; a esos pocos.
Todos tenemos un corazón así... más o menos.


Noche del diez de julio de 2014, sobre las dos de la madrugada.

Siento una sensación amarga en la parte central del pecho. Pienso que algo me sentó mal en la cena y serían gases que en un momento u otro soltaría en forma de eructo. De repente se produce un fuerte ruido, como el de un cuerpo cayendo desplomado al suelo, al instante oigo una voz femenina pronunciar mi nombre, reclamando mi presencia. Es mi madre desde el dormitorio de al lado, que al levantarse para ir al baño ha resbalado y caído al piso. Raudo acudo y la ayudo a incorporarse, tras comprobar que no se ha roto nada ni golpeado fuertemente, la acompaño al servicio y se vuelve a acostar. Mientras mi sensación molesta en el pecho se convierte en dolor. Comienzo a sudar mucho en la parte trasera de la cabeza. Siento como si algo en mi pecho se estrechara junto a una sensación amarga, estoy a punto de llamar a urgencias. Abro dos ventanas, me acerco a una de ellas y algo de fresco me llega. Comienzo a hacer ejercicios de respiración que aprendí hace tiempo. Va pasando, me tiendo en un sillón y después cuando el sueño me vence me acuesto, no sin ciertas molestias. Consigo dormir y ver amanecer.

Ese día siguiente se lo comento a mi hermana y me dice que igual ese dolor fue por levantar a mi madre del suelo, que hice un esfuerzo extraño y me repercutió en el pecho (callé que ya tenía el síntoma antes de que cayera nuestra madre y yo la recogiera). Además mi hermana me pasa unas pastillas por si me vuelve a ocurrir para ponerlas debajo de la lengua (tiene acceso a esas pastillas porque nuestra madre es enferma cardíaca), y me insistió que habría que ir al médico. Le digo que sí, que a la tarde iremos a algún médico, que en aquel momento estaba bien y no me dolía nada. Dos horas después volvió el dolor y esta vez de manera más acelerada, cuando alcanzó un límite casi insoportable busqué el frasquito de las pastillas y me puse una debajo de la lengua, casi al instante el dolor desapareció, como un milagro. Pero, si aquellas pastillas eran para frenar los ataques cardíacos, obviamente a mi corazón le pasaba algo... y no era bueno. Con esta terrible sospecha acudo con mi hermana a un centro de salud. Allí me extraen sangre, la analizan y rápidamente en una ambulancia me envian a urgencias del Hospital Clínico Universitario de Málaga. Me ingresan en Observación y después en la UCI, al día siguiente me hacen un cateterismo urgente. Evoluciono bien y me envían “a planta”. Dos días pasan y me dan el alta.

Y desde esta “alta” nueva vida quiero agradecer a:

Hospital de Alta Resolución (Chare) de Benalmádena (y a la doctora de guardia durante la tarde/noche, o sobre las 21 horas del 10 de julio, también a la enfermera Patricia y a un enfermero que no recuerdo el nombre)

Localización  del  CHARE  de  Benalmádena

Hospital Clínico Universitario de Málaga
A Observación y a la doctora que me trasladó a la UCI.
A UCI. A la doctora Carmen Reina, a los enfermeros Juanmi, Pepe, Javier, Belén...
A la Unidad de Cateterismo, doctores Nieto González y Spasova Tsvetelina.
A la Unidad de Cardiología, doctores Robles Mezcua y Morcillo Hidalgo.
A la Planta Quinta, a todas sus enfermeras.
A Andrés, mi compañero de habitación que todavía sigue ingresado.

Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria

A mi tita Ángeles que sigue allí ingresada y a sus familiares más cercanos (todo mi apoyo).
A todos mis familiares y amigos que fueron a verme y a los que desearon que volviese.

Todos los nombrados, y algunos que dejo en el “tintero”, como los de la ambulancia del Samur, todos ellos me convirtieron en un paciente afortunado. Tuve buena suerte, pensaría cualquiera; yo, ya, no lo veo así, en mi “nueva” vida veo que tuve buena gente. Gracias.
.,.,.,.,.,.,.,
Pd: Por supuesto iré en otoño a los cursos que me han invitado para jóvenes enfermos cardíacos. Y que te digan eso de “joven” estando entre los 40/50 tiene su estímulo. ¿Qué digo 50 como tope?, en realidad no sé el tope, o no hay tope y todos los enfermos cardíacos pueden ser jóvenes.
Pd2: ¿Que cuál fue mi diagnóstico?, pues me diagnosticaron más vida. ¿Y el tratamiento?, pues verla de otra manera. No es lo que dejas, es lo que haces. Algo así...
Pd3: Dicen que el ICP con stent farmacoactivo que me instalaron en la arteria no pita en los arcos de seguridad, pero yo lo estoy pirateando para que al menos avise cuando esté cercano un buen corazón.
;-)
Practicando  un  cateterismo
,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.
Nota añadida el tres de agosto de 2014:

No sólo es curiosa la vida, sino que a veces tiene su toque de humor e incluso irónico. Resulta que soy escritor (de los malillos, claro) y todos los días escribo algo en mi ordenador, en mi portátil, en la tablet o en alguna libreta. Y ayer revisando mi portátil encontré texto que escribí el nueve de julio (un día antes que me diera el infarto agudo de miocardio), y no sé... He sentido como si yo fuera algo "vidente" (de los malillos, claro, porque en su momento no me enteré del mensaje) y al releer dicho texto me he sorprendido. Recuerdo, o más bien deduzco, que experimentaba (creo que se dice "hacía borradores") con diálogos cómicos, irónicos o con sarcasmos entre dos personajes nuevos, Gino y Joni. En circunstancias normales este texto habría ido a engrosar las cientos de ideas que tengo por ahí inacabadas y archivadas digital o manualmente, (bueno, algunas no tengo ni idea de dónde están, pero dentro de la casa o de sus computadoras: están, buscando se encuentran ;-).

Podría parecer que soy creador, inventor, pensador o escritor, pero nada más lejos de la realidad, ni con imaginación bien afilada he podido atisbar o divisar a un "padrino" o mecenas, jajaja. Encima a mí trabajar mucho no me gusta, me gusta trabajar en lo que me gusta y sin obsesionarme (soy algo friki). Por otro lado me da igual ser famoso o no, con ir colando por lo bajini las ideas o conceptos que quiero transmitir: me conformo. Soy raro, qué vamos a hacer, pero siempre intento no soltar las riendas de la lógica, en el fondo soy un racional tremendo. Por ello un tipo como yo, cuando la vida le hace un guiño de "videncia", lo agradezco mucho. Porque aún siendo agnóstico tengo tendencias deístas... cosas de la Evolución, cada vez que profundizo en Ella hallo rastros de fundamentos inteligentes. Por ejemplo el mismo corazón, que sin existir apareció y existe en la Evolución, ha sido creado, siendo un sofisticado e inteligente motor de riego. Si los ordenadores o computadoras lo tuvieran no necesitarían baterías, o estar enchufados a la red eléctrica. Así la inteligencia digital, incluso la cuántica, están todavía muy lejos de la inteligencia bioquímica o microscópica de la vida en la Tierra, y un simple corazón animal sirve para mostrarlo.

Huy, que me enrollo. Al grano. El pasado nueve de julio mi corazón ayudó a escribir el siguiente texto, y a ver si puedo colarlo por lo bajini en este post de hace casi un mes. Al día siguiente de escribir el siguiente texto de ficción sufrí un ataque al corazón demasiado real. ¿Fue casualidad, presagio o videncia no explicada por la ciencia?:

Conversaciones entre Gino y Joni

-Si te mueres estás muerto, Joni, no le des más vueltas.
-Pero si estoy muerto: ¡estoy!, ¿no?
-Estás, pero en el recuerdo o mente de otros.
-¿Y?
-Que cuando se mueran esos otros ya no estarás muerto, simplemente no estarás.
-Pero esos otros que me recuerdan estarán en el recuerdo de otros, y de alguna manera seguiré estando yo.
-¿Teoría del muerto inmortal?
-Jajaja... de omnipresencia difunta más bien.
-Igual estamos existiendo en el "matrix" de alguien que nos recuerda.
-Puede ser, ahora mismo estoy recordando haber vivido este momento.
-¿Un deja vú?, ¿y cómo lo sabes?
-Porque este momento, inmediatamente anterior a cuando te dispones a pedir y pagar la penúltima ronda, lo he vivido antes.
-Jajaja.
-Jajaja.
-¡Camarero!
.,.,.,.,.

-¿Tienes hora?, Joni.
-El tiempo no se puede tener, Gino.
-Ya empezamos...
-Es cierto, puedes contemplar cómo pasa el tiempo, pero no tenerlo.
-Vale, ¿qué tiempo de este día estamos contemplando ahora mismo?
-Contemplamos las 20:30.
-Buena hora para haber dado con la pregunta exacta para saber la hora.
-Búrlate, pero dicen que la inteligencia artificial razonará así.
-Ya, y tú la estás interpretando para empatizarla mejor.
-¡Jó!, Gino, tu inteligencia natural ha acertado de pleno.
-Me lo temía. Estás en modo inteligencia artificial.
-Más bien en clases de interpretación.
-Ya, un actor cómico haciendo de robot, ¿dónde tienes las lucecitas que parpadean?
-Jajaja... Pagas tú la siguiente ronda, te lo has ganado por gracioso.
-No, prefiero perder, págala tú.
-No puedo, las inteligencias artificiales no tenemos dinero.
-Qué me vas a decir, me consta que costáis un pastón.
-Jajaja.
-Jajaja.
-¡Camarero!
.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.

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